Pretérito pluscuamperfecto

Los británicos Depeche Mode llenaron el pasado jueves el Palau St. Jordi de Barcelona donde realizaron un repaso a lo mejor de su ya larga carrera. Tras realizar dos etapas de su gira Global Spirit Tour por Europa y Norteamérica, el trío enfila nueva etapa europea que arrancó el pasado 15 de noviembre en Dublín, para actuar en Sudamérica en marzo de 2018 y haber anunciado recientemente un periplo festivalero durante el próximo verano. Y es precisamente su actuación en un festival la única referencia que teníamos antes de su parada barcelonesa. Porque, por tercera ocasión, actuaron en el Bilbao BBK Live el julio pasado. En la crónica que realizamos en su día dijimos que “Depeche Mode exprime su set-list de cara a los festivales, descartando lo superfluo y quedándose con lo mollar. Vamos, lo que mola”. Y viendo lo que vimos el jueves, parece que el trío sigue ese guión a la perfección en esta nueva etapa de la gira fruto de Spirit, un disco que únicamente suena en tres ocasiones. El resto, salvo en contadas excepciones, es un repaso a sus mayores éxitos, todos anteriores al 97. Nadie debe sorprenderse de ello. Ni ellos, ni mucho menos sus millones de seguidores que llenan todos sus conciertos. Porque reciben lo que quieren. ¿Y qué es lo que queremos? Éxitos y solo éxitos, debidamente actualizados con nuevos giros musicales. Y en eso, Gahan y los suyos son los mejores.

Desde el año 2001, cuando la banda se reencontró con su público en unos buenos directos, han caminado sobre aguas seguras. Sus montajes son cada vez más sencillos y productivos. Queda muy lejos aquel magalómano Devotional Tour, donde Anton Corbijn se complicó la vida, teniendo que simplificar aquella idea a posteriori. Tras un extraño diseño para The Singles Tour 98, el concepto se ha mantenido constante en sus giras cada cuatro años. Y Global Spirit Tour no ha sido una excepción. Montaje limpio, en pocas alturas, y una pantalla gigante al fondo que, en esta ocasión, tiene la novedad de estar cortada por una pasarela por la que David Gahan se pasea en un par de momentos. En lo que los de Basildon ponen toda la carne en el asador es en el sonido. Cada gira suena mejor, más potente, más cuidado… El jueves sonó espectacular, aunque no llegó a los límites alucinógenos del último Bilbao BBK Live o su actuación parisina de 2009. En esta gira espiritual, Martin Gore da un paso al frente, imponiendo su guitarra y haciendo que Depeche Mode se aleje del pop electrónico para acercarse al rock de masas.

Fotografía cortesía de Laura Sáez.

Tras el clásico de The Beatles Revolution, la banda que se ha vuelto de lo más revolucionario, hizo acto de presencia al ritmo de un extracto musical de Cover Me. La histeria saltó cuando vimos subirse a una plataforma trasera al jefe de filas David Gahan y, entre mucho colorido que disparaba las pantallas, interpretar el tema de obertura de Spirit, Going Backwards. Como hemos dicho antes, los Depeche viajan a un glorioso pasado en estos conciertos y disparan la adictiva It’s No Good y Barrel of a Gun, ambas de Ultra; seguramente su trabajo más notable tras la marcha de Alan Wilder. Peter Gordeno, el teclista principal de sus directos, toma protagonismo en la versión que Jaques Lu Cont hizo para A Pain That I’m Used To, donde toca el bajo y que incluye las potentes intros de The Dead Of Night, y en Useless, donde hace de segundo guitarrista. Recuperan uno de los pocos éxitos de los dos miles, Precious, y que, ya lo escribí hace cuatro años, me sobra. Violator es uno de los discos icono de la banda y de él sonó la siempre apreciada World in My Eyes, con ese final melódico y elegante. La primera parte del show finalizó con la que es la mejor canción de Spirit, Cover Me, una notable composición de Gahan.

En todos los conciertos de los británicos son esperados los momentos que protagoniza Martin Gore, co-líder de la banda y su principal compositor. Se descolgó con una versión en acústico de Insight, otro tema de Ultra. También es de este trabajo Home, su última gran canción compuesta para sí mismo. Desde aquello no ha dado una a derechas. Con el rey Gahan sobre el escenario interpretaron la fantástica In Your Room acompañada por una bellísima proyección, obra del holandés Corbijn, responsable máximo de toda su imaginería. Le siguió Where’s the Revolution, primer single de Spirit, y el clásico del 83 Everything Counts, y que se convirtió en símbolo a raíz de la publicación de 101, para muchos el mejor disco en directo de la historia. Del oscuro Black Celebration rescataron Stripped, debidamente ralentizada como ya hicieran en su día con Black Celebration. El final del set principal estuvo formado por Enjoy the Silence y Never Let Me Down Again, dos temas que funcionan a la perfección en directo y que no han dejado de ofrecer desde el lanzamiento de sus respectivos largos en 1990 y 1987 respectivamente.

Para los bises caerían cuatro temas. De él han excluido el Heroes de David Bowie e incluido alguna que otra sorpresa. La primera a cargo de Martin Gore, quien interpretaría en acústico Strangelove, un tema que supuso un punto de inflexión en la imagen del grupo. La potente Walking In My Shoes la han aupado al lugar donde se merece, con ese final de volverse loco. La rápida A Question of Time del 86 animaría el cotarro para cerrar con la rockera Personal Jesus.

Depeche Mode arrastra a las masas desde la publicación, en 1987, de Music For The Masses. Desde aquello han pasado 30 años y lo siguen haciendo, aunque lleven 20 sin lanzar material reseñable. Pero eso poco importa. Ellos lo saben y a  la menor oportunidad, ponen el retrovisor, haciendo que sus directos, explosivos, cambiantes en lo musical, y siempre sorprendentes, sea todo un homenaje nostálgico a lo pretérito. Y no dejan a nadie indiferente. Si te los perdiste en la capital condal, puedes verlos en Madrid este sábado 16. Aún quedan entradas.

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