Desafiando al tiempo

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 22 de marzo de 2024

Crónica publicada originalmente en Vamos de Conciertos.

Depeche Mode lleva más de cuatro décadas lanzando discos, algunos soberbios, y ofreciendo giras, algunas mastodónticas y llenas de excesos. Una forma, reincidente y tozuda, de desafiar al tiempo. El grupo, desde sus inicios, allá por 1981, ha vivido, y sobrevivido, a varias deserciones, crisis personales diversas, y el fallecimiento de Andrew Fletcher en 2022. Cuando todo el mundo creía que habían llegado a su fin, sorprendieron a propios y extraños, lanzando un notable nuevo trabajo y embarcándose en una extensa y exitosa gira que ayer recaló, en su recta final, en el BEC! de Bilbao. Un soberbio y apabullante concierto que encandiló a un público que llenó el lugar.

Memento Mori gira en torno al fin; al fin de las personas. El grupo diserta y ofrece una visión optimista de ese final al que todos estamos abocados. Sin pretenderlo, el disco se convirtió en un homenaje a uno de sus fundadores y amigo personal del compositor principal de la banda. En las primeras etapas de la gira, ese homenaje se materializaba en la interpretación de World in my Eyes, tal y como contamos en su concierto de Burdeos de junio pasado. Ahora, ese homenaje se respira en Behind The Wheel, con el videoclip original al fondo, obra de Anton Corbijn, responsable también de la imaginería visual de la actual gira.

Tras el outro de Speak Yo Me, los cuatro miembros de la banda fueron apareciendo entre la histeria colectiva, para iniciar el recital con My Cosmos Is Mine, una oscura gema de su nuevo disco. No se escuchaba algo tan dark desde los 80. Un momento especial para un Dave que, con su gestualidad exorbitante, se convierte en una especie de mesías del rock electrónico a lo largo de las dos horas que dura el show. La adictiva Wagging Tongue, con un acertadísimo arreglo de piano, anima el ambiente para irnos preparando para la que se nos viene encima. Con Martin Gore abandonando su teclado y enfundándose en una guitarra, suben el nivel a máximos con la majestuosa Walking in My Shoes. Un tema en el que Dave te dice “no me juzgues, intenta ponerte en mis zapatos”. Toda una declaración de intenciones, sacada de la época más tenebrosa del propio Dave, y que a punto estuvo de derrumbar el proyecto, allá por los 90.

La siempre infalible It’s No Good dio paso a un solo del batería de Christian Eigner, que inició Policy Of Truth, primera aparición de su icónico Violator. Siempre es un placer escuchar In Your Room, uno de los temas extraídos del majestuoso y rockero Songs Of Faith And Devotion. Si Depeche Mode tiene un clásico que lo cambió todo, ese es Everything Counts, que se hizo archi popular cuando se convirtió en single del largo 101, una grabación en directo con mucha historia detrás. Tras él, Gahan cantó el Happy Birthday a una afortunada seguidora. Han recuperado Precious para este final de gira. Un tema que Martin Gore compuso a su hija, tras separarse de su primera mujer. Una formidable versión, muy rockera, de My Favourite Stranger fue el preámbulo perfecto para el momento relajante de la noche.

depeche mode bec bilbao

Fotografía cortesía de Mireya López.

Es sabido que durante las giras, Gore y el teclista Peter Gordeno, hacen pruebas en el camerino, revisando temas y haciéndolos minimalistas con voz y piano. Eso les sirve para ir cambiando el momento en el que Gore toma el protagonismo en cada concierto. Y, con ello, sorprender al respetable con temas que ni por asomo uno se los puede imaginar en esa clave. Ayer flipamos con la versión acústica de Strangelove, un sobresaliente tema de Music For The Masses, que en el original es de lo más movido. Luego se aseguró el éxito con su himno Home.

El primer single de Memento Mori sonó como en el disco, espléndido. Ghosts Again sorprendió hace un año por ser una canción muy sólida, musicalmente, y con un mensaje que gustó a propios y extraños. De ahí en adelante el concierto se convierte en un in-crescendo de lo más sugerente. Una versión más orgánica de la rompedora I Feel You dio paso a la versión que hizo en su día Jacques Lu Cont para A Pain That I’m Used To, con Gordeno al bajo. Tras la comentada Behind The Wheel, con guiño a Fletcher incluido, sonó una brutal versión de Black Celebration, con fuertes bases y un descomunal Eigner a la batería. Era complicado adivinar los teclados ante la descarga de energía de la batería, más propia de un grupo metal.

La oscura Stripped y el hit Enjoy The Silence, con ese desarrollo final que es para que a uno le vuele la cabeza, cerraron set principal. Gahan y Gore regresaron a la pasarela, para, juntos, deleitarnos con una preciosa versión de Waiting For The Night. Curioso ver a Gordeno y Eigner a los teclados. Just Can’t Get Enough nos trasladó a principios de los 80, a ambientes totalmente Pop, que ayer estaban perfectamente ambientados por un juego lumínico que oscilaba entre el amarillo y el rosa. Todo muy festivo. Siempre funciona muy bien la enorme Never Let Me Down Again. Un tema que se convirtió en un imprescindible de los directos tras la gira del 87 y, sobre todo, tras publicar el film 101. Ese momento, brazos en alto, en movimiento, creando una especie de campo de trigo, es de un subidón total. Y cuando ya piensas que la noche se ha acabado, que estás afónico, y que las piernas te están pidiendo a gritos un descanso, Gahan y compañía se sueltan con Personal Jesus, otro icónico tema que en directo coge otros vuelos.

El tour Memento Mori es un cuidado compendio de todo lo logrado hasta ahora por una banda de larga trayectoria. Recoge todo lo mejor que el grupo ha ido desarrollando en sus giras y lo ha puesto encima del escenario. En su anterior gira dijimos que la banda había subido un escalón en el nivel y calidad de sonido, que era ahí donde ponían el acento. En la gira actual repiten ese mismo esquema. Visualmente, Anton Corbijn ha resumido toda su experiencia, labrada durante 30 años desde aquel Devotional Tour, en un montaje tan minimalista como efectivo. Un montaje con iluminación en dos alturas, pantalla gigante al fondo, y una M sobre impresionada. Pero si hay algo que sobresale en un concierto de Depeche Mode son sus canciones. Mejor dicho, las versiones en directo de sus canciones. Casi todas las que suenan en la gira son de los 80 y 90, su época dorada. Han sido interpretadas cientos de veces. Y, aun a día de hoy, suenan frescas como el primer día. Gore y Gahan, con ayuda de sus músicos de apoyo e ingenieros musicales, le dan una vuelta de tuerca a cada tema. Una vuelta en cada gira. Y la actual no es una excepción. Es abrumador el trabajo que hay detrás. Así, apabullan con su directo. Dicen que esta puede ser su última gira. Honestamente, lo dudo. Depeche Mode no para de desafiar al tiempo.

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